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¿Quieres ser más inteligente (emocionalmente)?

Controlar nuestras emociones es una proeza. Desde que nacemos recibimos educación en nuestra casa. Nos enseñan a comer, a utilizar los cubiertos y esas cosas. En la escuela nos enseñan a leer, luego sobre historia, lenguaje, matemáticas, geografía y artes. Pero poco se habla de la inteligencia emocional y tan importante que es.

 
Primero hay que diferenciar los tipos de inteligenciasque pueden existir en el ser humano: inteligencia intelectual, que la poseen aquellas personas que son muy estudiosas; la inteligencia física, se manifiesta en las personas que escuchan su cuerpo, se cuidan alimentándose bien y haciendo ejercicios; y, la inteligencia emocional, es aquella aplicada por las personas que tienen la capacidad de controlar sus emociones.
Para comprender qué son las emociones vamos a leer que lo qe dice la wiki
Las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso, o recuerdo importante. Psicológicamente, las emociones alteran la atención, hacen subir de rango ciertas conductas guía de respuestas del individuo y activan redes asociativas relevantes en la memoria (…).
Conductualmente, las emociones sirven para establecer nuestra posición con respecto a nuestro entorno, y nos impulsan hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas y nos alejan de otros. Las emociones actúan también como depósito de influencias innatas y aprendidas, y poseen ciertas características invariables y otras que muestran cierta variación entre individuos, grupos y culturas”.
Entonces ya teniendo una definición de lo que son las emociones podemos tener una idea más clara de la importancia de la inteligencia emocional. Es vital conocer las emociones primarias que son: alegría, tristeza, miedo y asco, para  saber controlarlas y no caer en depresión, angustias e ira. Teniendo en cuenta que si somos capaces de reconocer nuestras propias emociones podemos ser más equilibrados, tener autocontrol, así como reconocer mejor las emociones de los demás. Esto influye positivamente en nuestras relaciones interpersonales y en nuestro desarrollo en el ámbito laboral y social.

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