Nuestra visita a FITUR 2026, en IFEMA Madrid, comenzó como empiezan muchos viajes inolvidables: con prisas, ilusión y una cita importante marcada en el mapa. Llegamos a medio día directamente al stand de Radio Viajera, donde nos esperaba una entrevista muy especial para hablar de Alpargata Viajera, del recorrido del blog y también del libro, ese proyecto que sigue creciendo y conectando caminos.

Tras la entrevista, tocaba lo mejor de FITUR: salir a caminar sin rumbo fijo por los pabellones, dejándonos llevar por los sentidos. El primer gran impacto fue el stand de México, país socio de FITUR 2026. Sus colores, su puesta en escena y su energía nos deslumbraron por completo; era imposible no detenerse y dejar volar la imaginación.

Muy cerca, Colombia anunciaba con orgullo la Feria de las Flores, llenando el espacio de tradición y celebración, mientras que República Dominicana ponía ritmo y alegría con sus bailes, recordándonos que viajar también es música, movimiento y sonrisa compartida.

El contraste llegó al pasar por España, especialmente por la región de Andalucía. Muchos stands lucían lazos negros en señal de luto por el accidente ferroviario ocurrido días antes. Varias oficinas de turismo andaluzas decidieron no presentarse en FITUR como muestra de respeto. Fue un momento sobrio y silencioso dentro de una feria habitualmente vibrante, que invitaba a la reflexión y al recuerdo.
Seguimos avanzando entre pabellones y el viaje continuó. Japón nos fascinó una vez más, combinando a la perfección lo tradicional y lo tecnológico, demostrando cómo pasado y futuro pueden convivir con armonía. Marruecos, por su parte, apostó por un stand grande y muy llamativo, lleno de detalles, colores y promesas de desiertos, medinas y hospitalidad.

Y, cómo no, Egipto fue una parada obligatoria. Allí me permití soñar y hacer proyecciones de viaje, porque este año, sin duda, estará dedicado a los países árabes, una región que me atrae cada vez con más fuerza.
Ir a FITUR es viajar por el mundo en un solo día. Es hacer networking, descubrir culturas, conocer personas de todas partes y recordar por qué el turismo, cuando se vive con respeto y curiosidad, es una poderosa herramienta de conexión.
Por todo eso, y más, me encanta esta feria.