Diversión en Los Médanos de Coro

Camino a la Península de Paraguaná hay un punto que siempre me deja sin palabras: los Médanos de Coro.
No importa cuántas veces pase por allí, siempre me impresiona ver ese gran desierto extendiéndose justo antes de cruzar el istmo hacia la península. ¡Un verdadero regalo de la naturaleza venezolana!

Es casi una tradición hacer una parada cuando viajas en carro particular. A mí me encanta disfrutarlo especialmente por la mañana, cuando la arena aún está fresca y puedo quitarme los zapatos para sentirla en los pies. Es una sensación única.
Subir las dunas y luego dejarse rodar cuesta abajo es pura diversión —los niños lo disfrutan al máximo y uno termina riéndose como si también tuviera cinco años otra vez.

Eso sí: recuerda que es un desierto de verdad, así que conviene llevar agua y algo de comer. Y sobre todo, ser viajeros responsables: no dejes basura, no dañes la arena ni las plantas. Este es un tesoro natural que debemos conservar. Aunque llevo mas de 10 años sin pisar las dunas, cierro mis ojos y puedo recordar esos momentos inolvidables en los Médanos de Coro.

Los Médanos de Coro no son solo una parada en el camino… son una experiencia que te conecta con la inmensidad del paisaje venezolano.

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