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De Portomarin a Melide #CaminodeSantiago

La penúltima etapa de mi recorrido fue de Portomarin a Melide, aunque originalmente la meta era llegar hasta Arzúa para hacer unos  53 kilómetros, pero me sentía un poco ansiosa porque la guía señalaba que había un ascenso y eso implicaba mucho esfuerzo físico. Llegar a la cima siempre es muy difícil sin embargo hay que luchar por lograr la meta.

El día estuvo muy nostálgico, amaneció un poco gris. Le dije adiós a Portomarin a las 7 de la mañana, empezando mi recorrido con energía y optimismo porque cada vez faltaban menos kilómetros para llegar a Santiago de Compostela, de 89 kilómetros el marcador fue reduciéndose hasta unos 50 km aproximadamente.

Ciertamente el ascenso era desde los Montes de Ligonde, para llegar a Palas de Rei. El camino estuvo lleno de naturaleza, vi muchas vacas y pase por varios túneles de arboles preciosos. En ningún momento de esta etapa estuve por la carretera, sino que tomé el camino tradicional que usan los peregrinos a pie. En ocasiones me bajaba de la bici cuando me encontraba con muchas piedras, confieso que estuve a punto de caerme y me hice daño en la pierna con el pedal de la bici.

Después de Palas de Rei empezó un descenso pausado con una dificultad fue media. El camino estaba bien pero me sentía un poco agotada, por ello a las 3 de la tarde decidí quedarme en Mélide y me hospedé en el primer albergue que vi, que está ubicado en la entrada del pueblo.

El pulpo a la gallega

Luego de dormir una siesta, fui a comer un pulpo que es la comida típica de Galicia pero dicen que en Mélide preparan el mejor pulpo a la gallega. Dejé la bici en el albergue y me fui andando hacia el centro de la ciudad. Caminé unos 10 minutos hasta que encontré un restaurante que tenia buena pinta y un menú del peregrino por 11 euros. De entrada pedí un caldo gallego y luego el famoso pulpo, que estaba suculento y delicioso.

Ya faltaba poco para llegar a Santiago, por lo que me fui temprano a descansar en el albergue. Me esperaba luego un día emocionante, en el que debía concluir el recorrido.

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