Cielo Eulaliense, Pintura Celestial

Cuando el sol besa la sierra,
y el día se va a dormir,
San Olalla se estremece,
de colores por vestir.

Un pincel de luz dorada
tiñe el cielo de arrebol,
y las nubes son de fuego
bajo un tibio resplandor.

Se deshace el horizonte
en violetas y carmín,
donde el viento va cantando
un susurro de jazmín.

Alpargata viajera,
detente y mira el edén,
que en Santa Olalla los cielos
nunca olvidan florecer.

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